Tipo de suelo y pendientes de un terreno idóneo para la construcción de una planta frigorífica.

El terreno debe ser más o menos plano con pendientes no mayores al 3 %, pero un terreno absolutamente plano no es necesariamente una ventaja. Un terreno plano puede presentar problemas con desagües y con saturación del terreno con humedad. Si la planta frigorífica tiene una cámara de -20º C más o menos grande, esta agua se congelará debajo de la cámara y empezará a expandirse, muchas veces rompiendo el piso. Para prevenir esto se debe levantar el nivel del piso mediante un relleno, lo que es sumamente caro. Como un ejemplo concreto, levantar el nivel del piso de una planta de 1000 m2 por 20 cm. puede costar aprox. 16 millones, ¡más que todo el terreno o un galpón de la misma superficie! Un terreno con pequeños pendientes o especialmente un terreno en un alto o al lado de una quebrada suave es preferible a uno totalmente plano, y el desnivel en todo el terreno debe ser por lo menos unos dos metros para poder construir un sistema eficiente de desagües.
Pendientes mayores encarecen mucho el costo por concepto de movimiento de tierra, especialmente para plantas grandes. Para una planta de 30 x 30 m y con una pendiente de 10 % el volumen es marginablemente acceptable, aprox. 1350 m3 o 1,5m3 por cada metro cuadrado construido, pero para una planta de 60 x 60 y con la misma pendiente habrá que remover 10.800 m3 ó 3m3 por metro cuadrado construido. Además, habrá problemas en caso de expansión de la planta.
Un punto muy importante es la profundidad de la capa vegetal del terreno. Es un requisito absoluto remover esta capa antes de construir, y lo que se remueve, hay que rellenar, y el relleno es caro… entonces, el terreno debe ser “malo” en términos agrícola, es decir tener una clasificación de uso de suelo a lo más IV, y mientras peor el suelo, mejor será. Un terreno con clasificación de suelo IV tendrá entre 30 y 40 cm. de capa vegetal, uno con clasificación de VII posiblemente 10 cm. y uno de II o I fácilmente puede llegar a 100 cm. Además, este relleno se debe hacer no solamente para la planta, sino también para los accesos interiores y el patio de maniobras. Remover y luego rellenar estos 100 cm. van a costar por lo menos lo mismo que la construcción de toda la obra gruesa de la planta, sin hablar de complicaciones potenciales en el proceso de cambio de uso de suelo.
Por esta razón conviene hacer una calicata de exploración en el lugar de la planta propuesta para ver que lo que hay debajo. Un hoyo de 150 cm. de profundidad puede costar unos 30.000.- para hacer, pero puede prevenir que tengamos que incurrir en gastos innecesarios mil veces más caros. Si no sabemos interpretar bien el corte, se puede solicitar el servicio de algún laboratorio de suelo, él que le va a dar un dictamen por otros 30.000.- Pero como regla general, si la pala no penetra en el terreno expuesto y lo raspa ligeramente, lo más probable que es muy bueno para la construcción.