Importancia de los sistemas de monitoreo.

Podemos pensar que los sistemas de monitoreo, supervisión y manejo remoto son un lujo innecesario, un juguete para gerentes de plantas grandes y para impresionar a los compradores exigentes. Al fondo, lo que nos interesa es que podemos congelar bien el producto dentro del margen y si hay una diferencia de un par de grados no le va a importar a nadie.
Pero, la ley de Murphy es que las cosas ocurren en el peor momento. Imaginase, febrero, pleno verano, Ud. el gerente de la planta por fin tomó su semana de descanso bien merecida. La cámara de guarda está llena de mercadería congelada lista para despacharse en una semana. El técnico principal de la planta también se fue de vacaciones y a cargo de la planta quedó un ayudante nuevo. Se le dio una capacitación rápida y se le dio un teléfono de contacto para emergencias del instalador que puede brindar ayuda y también el teléfono suyo, para molestarle como último recurso.
A las 16:00 del sábado se produce una rotura en una tubería de descarga, pero el ayudante no la notó. Hizo la última ronda a las 18:00 y observó que la temperatura de la cámara era de -19 grados, un grado menos de lo normal, pero dentro del rango. Aprovechando que no había nadie en la planta fue a mirar televisor y luego se quedó dormido. A las 20:00 ya no había presión en el sistema, el compresor se paró por baja. La temperatura era -18º C. Luego empezó el deshielo programado y la temperatura de la cámara se elevó a -12º C.
Hasta la mañana se produjeron otros dos ciclos de deshielos y con esto la temperatura llegó ya a -5º C. Además, los ventiladores de los evaporadores seguían funcionando a full, recirculando el aire entre las filas de cajas y bandejas. Las cajas con producto empacado empezaron a tomar lentamente la temperatura, aumentando ya a -15º C. A las 9:00 de la mañana el ayudante por fin se da cuenta del problema grande que tiene encima. Durante varias horas trata de llamar al servicio del instalador, pero éste es inubicable. Al final decide a molestar a Ud. pero por mala suerte su teléfono quedó en el auto y Ud. no se percató de esto. Al fondo, quien quiere estar pendiente del teléfono durante las vacaciones.
Entretanto, al ayudante no se le ocurrió cortar deshielos. Además, este domingo era uno de los más calurosos del año, con más de 30 grados, y la temperatura medida del aire en la cámara ya llega a valores positivos. La fruta en las cajas exteriores de los pallets también llega a valores críticos de -10º C. La fruta que fue congelada el día anterior y está en bandejas abiertas ya empieza a descongelarse. La pesadilla es por empezar. Al final, a las 16:00 del día siguiente Ud. está informado del desastre, 24 horas después de que ocurrió. Para las 18:00 logró ubicar a un instalador quien llega dos horas más tarde, y recién ahora se cortan los deshielos. Pasan otras largas horas mientras que el instalador encuentra la rotura, suelde la tubería, hace el vaciado del sistema que también se demora una eternidad, ya que la bomba de vacío que tiene es pequeña y toma su tiempo en hacer el trabajo. Al mediodía del día siguiente el sistema está listo para recibir la carga del refrigerante. A las 15:00 empieza a soplar viento semifrío del evaporador. La temperatura del aire en la cámara es alrededor de +15 C, la fruta en bandejas está casi totalmente descongelada, la fruta envasada en cajas se descongeló parcialmente por las orillas echando jugo...
Cuando Ud. llega con primer avión, hay 20 toneladas de fruta en bandejas por botar, y hay 80 toneladas de fruta empacada que se debe reprocesar para ver si se puede salvar algo (no, obviamente no hacemos esto! pero igual…) Después de tres días fráncicos de selección se logran rescatar el 50 % que se puede vender como calidad inferior. 40 toneladas del envasado junto con las 20 toneladas en bandejas se reprocesan para jugo. Saldo final: perdidas por 40 millones más atrasos en cumplir con contratos originales.
Ahora, imaginase otro escenario:
A las 16:00 del sábado se produce una rotura en una tubería de descarga, pero el ayudante no la notó. Hizo la última ronda a las 18:00 y observó que la temperatura de la cámara era de -19 grados, un grado menos de lo normal, pero dentro del rango. Aprovechando que no había nadie en la planta fue a mirar televisor y luego se quedó dormido. A las 20:00 ya no había presión en el sistema, el compresor se paró por baja. La temperatura era -18º C. Luego empezó el deshielo programado y la temperatura de la cámara se elevó a -12º C.
15 minutos después del deshielo el compresor seguía detenido, y el sistema interno generó un alarma por temperatura alta. El computador que está en la planta le manda un mensaje con alarma de temperatura alta en la cámara. Ud. la recibe a las 20:45. Al igual que el instalador que le provee el servicio. Ud. abandona la fiesta para revisar la situación, se conecta a través del computador y revisa lo que está ocurriendo. En la pantalla Ud. tiene toda la información: la temperatura, presión de succión, si están encendidos o no los ventiladores del evaporador y el solenoide. Ud. observa que la temperatura es de -11º C, la presión de succión es cero, y aparentemente el evaporador y el solenoide están funcionando. Casi de inmediato se le formula un plan de acción: apagar los evaporadores para prevenir la recirculación del aire y también apagar los deshielos programados. A las 21:00 ya están implementadas estas medidas. Y el resto… en la tarde del día siguiente se reinicia el funcionamiento de la cámara. Las pérdidas: un par de pallets con bandejas de frutas parcialmente descongeladas, pero el producto envasado no llego nisiquiera a -12º C, asi que era solamente un gran susto y 500.000.- de perdidas marginales. Antes de que Ud. pueda tomar el primer avión de regreso, la emergencia ya estaba superada…